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Comprometidos con la educación afectivo-sexual

Acompañar la afectividad y la sexualidad: un compromiso compartido

Desde hace ya cuatro años, en Down Madrid contamos con una Comisión de Educación Afectivo-Sexual, un espacio de trabajo liderado por la Dirección Técnica, en el que participan profesionales de todos los servicios. Esta comisión nació desde una idea clara: la afectividad y la sexualidad forman parte de la vida de todas las personas y, por tanto, también de la vida de las personas con discapacidad intelectual. Acompañarlas en esta dimensión no es una opción, sino una responsabilidad y un derecho.

Uno de los primeros pasos de la comisión fue dedicar tiempo a pensar y consensuar cómo queríamos abordar esta temática como entidad. Fruto de este trabajo nació un decálogo y un posicionamiento técnico avalados por Dirección General y por el Patronato, que marcan una base común desde la que trabajar. Este marco nos permite acompañar desde el respeto, la coherencia y una mirada compartida, poniendo siempre en el centro a la persona, sus necesidades, su momento vital y su derecho a recibir apoyos adecuados.

A partir de la creación de la comisión, se han impulsado distintas acciones. Entre ellas, la elaboración de un documento que recoge los contenidos de educación afectivo-sexual más adecuados en función de la etapa del desarrollo, así como una serie de contenidos transversales que deben estar presentes a lo largo de toda la vida. Aspectos como el respeto, el consentimiento, la intimidad, el cuidado del propio cuerpo o la gestión de las emociones son importantes en cualquier edad y situación vital.

Además, la comisión sigue trabajando en la búsqueda de recursos y materiales útiles para profesionales, familias y para las propias personas con discapacidad, y en la realización de charlas y encuentros dirigidos a familias, conscientes de que el entorno familiar es una pieza clave en este acompañamiento. Aunque la participación en las charlas ha sido mayor en algunos servicios que en otros, este recorrido nos anima a seguir buscando nuevas formas de llegar a todas las familias y de transmitir la importancia de acompañar este aspecto fundamental de la persona.

La educación afectivo-sexual es, además, uno de los ejes recogidos en el Plan Estratégico 2025-2027 de la entidad. Esto significa que no se trata de una acción puntual ni aislada, sino de una línea de trabajo que se considera esencial para la calidad de vida, el bienestar emocional y la autodeterminación de las personas con discapacidad intelectual. Reconocer este ámbito como estratégico es también reconocer que todas las personas tienen derecho a conocer su cuerpo, a comprender sus emociones, a construir relaciones sanas y a vivir su afectividad y su sexualidad de forma segura y respetuosa.

La forma de abordar la educación afectivo-sexual en la entidad varía en función de cada servicio, adaptándose a las características y necesidades de las personas. Desde nuestros colegios CEE Carmen Fernández Miranda y desde el CEE María Isabel Zulueta, se trabaja como una asignatura semanal, en la que se abordan los contenidos de manera ajustada a la etapa evolutiva del alumnado, a sus capacidades y a sus ritmos, respetando siempre los procesos individuales.

En los programas de formación post obligatorios Focus y Focus Labora así como en el Centro Ocupacional y en Agencia de colocación, la educación afectivo-sexual se integra dentro del trabajo de competencias en habilidades socioemocionales, abordándose aspectos relacionados con las emociones, las relaciones interpersonales, la autoestima y el autocuidado. En el área de Empleo, estos contenidos se trabajan de forma más transversal, dentro del seguimiento a las personas participantes, atendiendo a situaciones concretas relacionadas con las relaciones, los límites o el bienestar personal en el entorno laboral.

Por su parte, el Servicio de Intervención cuenta con un grupo de educación afectivo-sexual para chicos y chicas mayores de 18 años, un espacio seguro donde pueden compartir dudas, inquietudes y trabajar sus emociones, su afectividad y su sexualidad.

Por ello, en este año 2026 y en los sucesivos, seguiremos trabajando en esta línea, convencidos de que la educación afectivo-sexual es una responsabilidad compartida entre personas con discapacidad intelectual, profesionales y familias. Y es que, en palabras de Carlos de la Cruz, “hablar de sexualidad es hablar de derechos, de cuidado y de calidad de vida”.

 

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